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Entidad sin
fines lucrativos para el fomento de la cultura y el desarrollo
biológicos
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LA INGENIERÍA GENÉTICA: NO
POR MÁS TIEMPO
POR EL BIEN DE LA VIDA EN EL PLANETA
En los últimos tiempos la manipulación genética
de los organismos vivos ha pasado de ser una historia de ciencia
ficción a convertirse literalmente en el pan nuestro de
cada día.En muy poco tiempo, estamos asistiendo –con
total impotencia- a la entrada masiva de las cosechas de cultivos
manipulados genéticamente a nuestros campos y de alimentos
con ingredientes OGMs en nuestros platos. La nueva tecnología
genética se nos “vende” como la tecnología
del futuro, y se nos impone, hoy, sin haber dado tiempo al tiempo
para evaluar sus peligros, y sin siquiera darnos opción
a opinar.
La postura de la Asociación Vida Sana respecto a los productos
manipulados genéticamente, no puede ser otra que la del
sentido común. Un NO rotundo y sincero.
En los últimos 50 años, los avances tecnológicos
han invadido el espacio vital, filtrándose e impregnándolo
absolutamente todo. La historia de la humanidad muestra como los
errores tarde o temprano se pagan, y que somos tan vulnerables
como peligrosos son los inventos que el mundo tecno-científico
está desarrollando cada vez a mayor velocidad.
Si escuchamos a las principales empresas que desarrollan biotecnología
y producen las semillas y los alimentos tratados genéticamente,
vemos que esencialmente apelan al hambre en el mundo como consecuencia
de la explosión demográfica. Desarrollan así
un discurso neomalthusiano catastrofista cuya única salida
es el desarrollo y extensión de sus productos modificados.
Desenmascarar este mito es un objetivo necesario para aquellos
que buscamos una agricultura y una forma de vida rica y fructífera,
no únicamente sostenible. En primer lugar, el hambre del
mundo depende sobre todo de una pésima distribución
de los recursos y a una creciente dependencia alimentaria de los
países del tercer mundo, que ven convertir sus tierras
de labor en un monocultivo controlado por las grandes industrias,
y dedicado en exclusividad a la exportación utilizando
además una mano de obra mal pagada y peor alimentada.
Creemos que debe existir plena transparencia en los productos
alimenticios que consumimos, creemos que el consumidor debe elegir
libremente y con conocimiento de causa lo que consume, creemos
que existe una duda totalmente razonable sobre los peligros de
los productos transgénicos, creemos que ante todo debe
haber un principio de precaución a la hora de aventurarse
en dar luz verde a productos alimenticios desarrollados mediante
una tecnología de la que poco se sabe, y de la que lo poco
que se conoce no es bueno, creemos que la Administración
tiene el papel de garante del bien común y de velar por
la salud pública mediante leyes y normativas que se adecuen
a esta causa.
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