Queremos
saber qué comemos ©
Mucho se ha hablado de los organismos genéticamente
modificados (OGM), sus virtudes y sus eventuales riesgos, pero
no es suficiente: los consumidores se lamentan de tener poca información
y quieren saber más, qué son, en qué alimentos
se encuentran... Hemos analizado 250 productos con maíz
o soja, para ver si había OGM en su composición
y, muy importante, si nos lo decían.
Las ventajas y los inconvenientes de los organismos genéticamente
modificados o transgénicos han hecho correr ríos
de tinta, pero lo cierto es que no hay nada definitivo sobre ello.
En líneas generales, el término organismo genéticamente
modificado (sus siglas son OGM), designa a los organismos vivos,
vegetales o animales, a los que se dota artificialmente de una
determinada característica o propiedad.
Esto tiene unas aplicaciones casi ilimitadas pero, a día
de hoy, las aplicaciones con mayor importancia son las que se
refieren al sector farmacéutico y también las del
sector alimentario, que son objeto de fuertes polémicas.
Hay acérrimos partidarios de estos productos, que ven en
ellos una revolución capaz incluso de acabar con el hambre
en el mundo, pero también cuentan con encarnizados enemigos
que no ven más que sus posibles riesgos. Los inconvenientes
de los OGM suscitan bastante inquietud, sobre todo entre la población
europea.
Y en vista de ello, la Comisión Europea tras unas primeras
autorizaciones en los años 1996 y 1997, a la luz de la
legislación de 1990, se ha inhibido en las etapas posteriores,
mientras se elabora una reglamentación mejor.
Las razones de la inquietud
¿Son peligrosas las plantas modificadas genéticamente?
– Por un lado, podrían llegar a plantear problemas
de seguridad alimentaria y, por tanto, ser un riesgo para la salud
del consumidor por ejemplo, por la introducción involuntaria
de sustancias tóxicas y alergenos. Se ha demostrado, en
el transcurso de los análisis que preceden a la comercialización,
que algunos OGM daban lugar a alergias, y ése es el motivo
por el que al final esos organismos no se han puesto en el mercado.
– También pueden suponer un riesgo para el medio
ambiente, por ejemplo porque lleguen a pasar a algunas plantas
silvestres genes extraños introducidos en los cultivos.
Además la biodiversidad resultaría amenazada si
cambia la resistencia de los insectos debido al uso de OGM. El
sector de la agricultura ecológica está muy preocupado,
pues no podría garantizar ya una producción “sin
OGM”.
– Otra situación problemática concierne a
muchos países en vía de desarrollo, donde los OGM
se están introduciendo a gran escala. Estos países
no cuentan con una legislación adaptada, ni tampoco disponen
del marco necesario para asegurar el buen funcionamiento de las
aplicaciones de la biotecnología moderna.
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