BIOTECNOLOGÍA
Y SOSTENIBILIDAD
Bases para la seguridad de las nuevas variedades
Toda actividad humana implica un riesgo, aunque la actividad se
limite a quedarse quieto y respirar. Se dice que el riesgo cero
no existe, pero siendo probablemente cierta esta afirmación,
no es menos cierto que el riesgo cero para un ser vivo nunca podrá
ser demostrado. La aproximación pragmática actual
se basa en la comparación de riesgos con las opciones alternativas,
y así se ha hecho en el caso de los organismos genéticamente
mejorados, comparando su seguridad con las de las variedades convencionales
desprovistas de la modificación genética. La mayor
precisión en los cambios introducidos en el ADN –que
se puede comer sin problemas, como estamos haciendo desde hace
millones de años- y el detallado conocimiento de las escasas
proteínas introducidas hacen que los alimentos derivados
de las nuevas variedades no sean contemplados en las listas que
valoran los riesgos alimentarios.
Los conocimientos actuales permiten afirmar –después
de un escrutinio muy superior al realizado con cualquiera de las
modificaciones genéticas convencionales-, que las nuevas
variedades genéticamente mejoradas son tan seguras como
sus versiones convencionales alternativas, con base en:
- extensos estudios realizados por las empresas antes de su comercialización
(en Monsanto tenemos disponible para quienes nos lo pidan, Cuadernos
Técnicos detallando estos estudios para nuestros principales
productos)
- evaluaciones independientes caso por caso realizadas por expertos
de las instituciones reguladoras más competentes del mundo
(EPA, FDA, Comités Científicos de la Comisión
Europea, etc.)
- un historial impecable de seguridad para personas y medio ambiente,
después de 6 años de uso extensivo en los que se
han sembrado más de 175 millones de hectáreas (ISAAA,
2001). |